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Lesión Condral

El cartílago es la estructura que recubre las superficies óseas que forman las articulaciones, la cual no está vascularizada ni inervada y por ello su nutrición depende del líquido de la cápsula sinovial o del hueso subcondral.

Sus funciones son proporcionar soporte estructural a los tejidos que rodea, absorber el impacto, distribuir cargas y reducir la fricción.

El problema del cartílago es que no se regenera por si sólo (como el hueso) y no es fácil de suplir (como los ligamentos). ¿Sabes a qué edad empiezas a envejecer? A los 25 años el cuerpo deja de producir colágeno y por ello se comienza a sufrir el desgaste progresivo del cartílago articular llegando a la bien conocida ARTROSIS. Hasta un 12% de la población expone el hueso con el roce directo producido por movimiento articular que desencadena en dolor y limitación de la articulación afectada.

 

¿Qué factores de riesgo predisponen a la lesión condral?

- Factores mecánicos: alteraciones morfotipo, hiperlaxitud, alteraciones intraarticulares, inestabilidad articular, traumatismos…

- Factores metabólicos: síndrome del dolor rotuliano, metabolopatías.

- Factores deportivos: entrenamientos relacionados con el entorno y material.

 

En el mundo del deporte se encuentran disciplinas con más riesgo a la condropatía como correr largas distancias, deportes de raqueta, fútbol y otros deportes de campo como en el hockey. Respecto a las estructuras más dañadas por esta patología en el deporte se encuentran en primer lugar la rodilla (femoropatelar, femorotibial) seguido de la cadera, además se manifiesta en edades tempranas del adulto y en condiciones de muchas horas de práctica deportiva a la semana. La actividad deportiva de recreo a bajo nivel no provoca daños.

Los impactos repentinos y/o irregulares, cargas pesadas en la extremidad inferior dominante y estados de predisposición en la articulación (displasia, distrofia o patologías previas) son factores de riesgo para la artrosis.

 

El diagnóstico de la lesión condral viene dado por un profesional médico a través de un interrogatorio al paciente complementado por pruebas de imagen (radiografía, ecografía, resonancia magnética, artrografía, artroscopia). Los grados de lesión van desde edema del cartílago, fibrilación (cepillo), fisuración y ulcera (aparece el hueso).

 

Tras haber sido diagnosticado con condropatía es necesario ponerse en manos de un fisioterapeuta, ya que va a ser quien te planifique los pasos a seguir y sus tiempos durante el tratamiento. Hay que tener en cuenta, dado que el cartílago tiene una mínima capacidad de autorreparación, que dejarlo sin tratar puede limitar la capacidad funcional.

 

El fisioterapeuta se va a encargar de educar al paciente sobre su lesión, asesorando y acompañándole en los cambios (dieta, calzado y/o ayudas para andar, terapias físicas…) que se vayan produciendo durante su rehabilitación. Por ello, es importante ponerse en manos de un equipo multidisciplinar en el que los profesionales se coordinen para una buena rehabilitación y readaptación del paciente.

Será importante una buena planificación, marcada por ejercicios de fuerza que van a provocar cambios en la articulación dañada. El objetivo será “despertar” músculos que no trabajaban, quitando trabajo a los que lo hacían en exceso, consiguiendo así que las carillas articulares no sufran tanta carga (cambios biomecánicos) y reduciendo a su vez el dolor.

Pero hay que ser conscientes que lo ideal sería que el abordaje del fisioterapeuta no fuera cuando el paciente ya tiene la lesión, sino que se pusieran en contacto previo a la práctica deportiva, ya que será quien de las pautas de prevención de lesiones según las características propias del paciente (condición física, edad, lesiones previas…), así como la disciplina a practicar y así sacar las conclusiones dirigidas a efectuar la actividad deportiva con el mínimo riesgo de aparición de lesión.

Laura Urriola, fisioterapeuta col. 12517

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